miércoles, enero 18, 2006

Otra del cine

Disfruto muchísimo ir al cine, si el ambiente es idóneo (porque sobran fuerzas capaces de quebrantar el equilibrio presentándose en formas de niños llorones, gente que gusta de enterarnos a todos de sus opiniones sobre la película y celulares que repiquetean con mas fuerza de la que uno cree posible), puedo olvidarme del lugar y adentrarme por completo en la historia, puedo llegar a sentirme alguno de los personajes, sentir su fuerza, su belleza, su drama y valentía, su crudeza o complejidad, su por qué, vaya.
A veces, salgo del cine con una extraña sensación en el estómago... como después de haber bajado de una montaña rusa, y es que, me entrego a la historia que se proyecta en la pantalla... no importa cual sea y subo, bajo, viajo y sueño con los personajes, con el que mas me identifique.
Otras veces me dejan lecciones de vida, un vigor renovado para pensar que si, que puedo hacer grandes cosas, y me convierto en una soñadora más en un mundo de cuadraturas que luchó por alcanzar sus metas y cambiar el mundo, o por lo menos su vida.
¡Ah! De verdad que en el cine me pierdo... luego salgo de la sala, tiro la bolsa de palomitas vacía y sigo mi camino, sonrío discretamente y lo guardo todo para mi.

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