En Puebla hay un lugar que disfruto enormemente: Los Sapos.
Es una plazoleta con piso de adoquín, rodeada de calles estrechas y edificios viejos acondicionados como barecitos unos, tiendas de antiguedades otros.
Los fines de semana se instala un bazar de antiguedades... los toldos rojos, azules, verdes y amarilos se alzan por toda la plaza y la tibia luz del sol se filtra entre las ramas de los viejos árboles, camino por los pasillos bañada de luz multicolor.
Las curiosidades que se encuentran en este bazar son bastante sui generis, en el segundo puestecito encuentro un viejo fonógrafo que canta una conocida canción de Agustín Lara, más adelante hay viejas charolas de coca- cola, coloreadas con cromos mexicanos de los 50's y mas adelante, pasando el puesto de los hippies vendiendo pulseras de cuero y collares con piedras de obsidiada, se encuentra un señor que vende luchadores de plástico y muñecos de peluche de los looney toons.
En los locales mejor puestos encuentro muebles rústicos tallados artísticamente, pero mejor decido detenerme en el lugar que se encuentra frente a uno de ellos: el bar "la bella", no es que me sienta aludida ni nada de eso, el narcisismo no es mi estilo, nuncamente.
Me siento en una de las mesitas dispuestas frente a los puestos y gracias al sopor que se siente por el sol, disfruto enormemente mi cerveza oscura. Miro a mi alrededor y veo a la gente pasar, camina tranquilamente por entre los pasillos desnivelados, se detiene a admirar las artesanías oaxaqueñas, los típicos alebrijes, los grupos de extranjeros se toman fotos frente a "la pasita", la cantina más antigua de Puebla y que ofrece un extraño brebaje a base de licor de pasa.
Una familia admira unas antiguas fotografías de películas mexicanas viejas, salen retratados Pedro Infante en su inolvidable motocicleta de federal, una caricatura de Cantinflas en su globo y por supuesto Tin Tán disfrazado de cavernícola.
Los hippies vestidos de manta convencen a una muchacha de llevarse un collar de plata con una piedra de ámbar engarzada. Quizá yo me anime, los fósiles en ámbar no son cosa de todos los días....
Bebo la cerveza a sorbos lento y me embebo viendo al globero llevando su cargamento en hombros... ¡Tantos colores!... una niña se acerca ilusionada a los globos, su mamá la jala del brazo apurándola para entrar a una pequeña fondita que ofrece deliciosos manjares: molotes, mixiotes, memelas, chalupas.
Un hombre pasa ofreciendo un aromático café chiapaneco, los olores a aceite quemado, cerveza, café y dulce se entremezclan.
Los colores son mas vivos, la gente más alegre, los niños corren y el tiempo pasa...
La gente parece contenta, comentan entre ellos y sonríen, los vendedores, amables, ofrecen su mercancía y regatean con los compradores, alguien lleva en sus manos una reproducción de un óleo de la vírgen de guadalupe. Unas chicas llevan alegres unas bolsas de manta pintadas de mil colores y un hombre más adelante, fumando su pipa, se detiene en un puestecito de libros antiguos.
El sol se esconde, quizá no tras el citlaltépetl, pero así me lo imagino.......
Los puestos se levantan, la gente se dispersa, los bares ponen música de moda a alto volúmen, los viejos que siguen paseando por la plaza hacen muecas de molestia. Las figuras multicolor también se disuelven, no quedan artesanías, muebles, collares de cuentitias y chucherías...
La plaza se queda sola, con su nostalgia y su historia.
3 comentarios:
Cuantas chelas te tomaste mientras contemplabas todo el ciclo de vida de Los Sapos? ;)
Es un sitio genial, pero es mucho más atractivo si estamos juntos ahí, de hecho el atractivo de ir a Puebla o Los Sapos es ir contigo y disfrutarlo a través de tus ojos.
Ahh, que ñoñis mi Rafita!! Anyway. Me fascinó como describiste tan detalladamente este sitio y esta experiencia sensorial en toooodos los sentidos (ahora entiendo xq tardaste tanto, jajajaja) Tengo años que no visito Puebla, es más, creo que ya ha cambiado bastante (desde el 96 que no voy), so, espero poder ir algún día y tenerte como guía de turista!! Saludos a tu bella familia (se les extraña chicas).
He, no se, demasiado largo para mi...
Publicar un comentario