Lo alcanzo a ver desde media cuadra atrás, corro frenéticamente esperando que no se vaya sin mi, afortunadamente, las otras 25 personas que también lo están esperando se lo impiden, me subo jadeando, resoplando un gracias, busco infructuosamente un asiento, así que café en mano, me abrazo al tubo, con la mano libre sostengo varias carpetas y hago equilibrio con la inconcebiblemente pesada bolsa donde nunca encuentro nada.
Clavo distraídamente la mirada en la palanca de cambios coronada por la cabeza de una muñeca y mientras le doy un vistazo rápido al zapatito de bebé colgado del retrovisor, a la imagen de la virgencita de guadalumpen, y a la enorme calcomanía en letras garigoleadas que dicen “el rey del barrio”, me voy perdiendo en mis pensamientos mientras se escucha a todo volumen una canción de pasito duranguense “pero te vas a arrepentir cuando veas que no es nada su riqueza comparada con lo que a ti te di…”
Mas gente se va subiendo constantemente al camión y no parece que nadie baje, el aire se siente pesado y mi de por sí reducido espacio vital se ve invadido por una persona que parece que descansa su mochila sobre mi espalda y otra que me clava un codo en las costillas.
El chofer grita impaciente “recórranle pa’tras, atrás hay lugar”, mientras hace una maniobra peligrosa cerrando las puertas encima de un nuevo pasajero, todos nos aferramos con mas fuerza en una curva pronunciada y alguien de atrás grita el consabido “ora guey, si no traes vacas”, muchos ríen, el chofer no se inmuta. Una señora cargada de bolsas pide la parada y apenas alcanza a dar un brinquito para bajar cuando el chofer nuevamente está en marcha.
Mientras yo hacía equilibrio para que el café no se derramara y pensaba en cuánto aborrezco a los camioneros y soltaba mi perorata mental de insultos contra estos seres despreciables recordé a uno que hace unos días hasta me hizo sonreír.
No me respondió el saludo cuando abordé el camión, apenas emitía un gruñido cuando alguien decía gracias al darle la parada y además manejaba con ese estilo tan particular de cualquier camionero, pero en un momento, en una avenida bastante confluida, el tráfico le impedía el paso a una ambulancia que por mas que sonaba sus sirenas, nadie dejaba pasar.
El chofer, aprovechando el tamaño de su unidad y con la pericia de cafre que tienen los camioneros, se atravesó por la avenida y no dejó pasar a nadie hasta que la ambulancia pudo seguir su camino. Solo se quedó ahí parado.
Cuando la ambulancia pudo pasar, un tipo parado sobre un camellón esbozó una enorme sonrisa e hizo una seña de felicitación al chofer alzando su pulgar.
El camionero siguió su camino y nadie pareció percatarse de nada, quizá ni él mismo. Yo sonreía.
Un “frenón” que nos hace saludar a todos me regresa de vuelta a la realidad, casi llego a mi parada y ahora tengo que atravesar el mar de gente (bueno, el laguito, tampoco es que quepa tanta gente en un camión) hasta la puerta delantera, donde se puede leer un rótulo en calcomanías acompañada de un dibujo mal hecho de Condorito: “para la gente educada, la bajada es por atrás”, menos mal que después de ese recorrido, la educación se me fue en los $4.50 que pagué por subir.
6 comentarios:
jajaja... si, y a quien se le ocurre comprar un cafe antes de subirce al camion y no terminarcelo.
Pero recuerda todo eso tienes que conocerlo para que se lo cuentes a los menos afortunados que no conocen el transporte publico... como tu marido....
Yo aqui en Brasil soy feliz, el transporte es lo best de lo best y lo caro de lo caro jajaja.Cuesta 1,80 reales como unos 8 varos.
El camión tiene horarios y sale a la hora que dice! La subida es por la parte trasera. Adentro el camión se divide en dos. La primera parte es de donde finaliza el camión hasta donde se encuentra la puerta trasera, ahí es donde esta el cobrador. La segunda parte es de donde esta el cobrador hasta donde comienza el camión. La bajada es por la puerta delantera. Si te toca parada los hombres no te ceden el lugar,sin embargo no hay empujones ni apretones. Ahh y no paradas donde diga la gente, las paradas ya estan definidas, pero no se camina mucho.
Bueno, yo estaría dispuesta a pagar 8 pesos por un servicio tan nice como ese!!! es más hasta 10 pesitos! bueno no, 8.50 si...
Coincido con Henry en lo del café... es un inconveniente por que una vez que me subi al camion hace mucho mucho mucho me acuerdo que tenia banquitas pero no portavasos... y tambien en lo de las ventajas de tener quien me cuente esas anecdotas para enterarme de lo que me pierdo.
Infeliz!!!!!!
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