martes, abril 08, 2008

Vainilla

Me gustaba acompañar a mi mamá mientras hacía pasteles, los de cajita todavía eran exclusividad gringa, así que mi mamá disponía la mesa con todos los ingredientes necesarios y me iba pidiendo que le pasara una a una las cosas que iba necesitando, me gustaba ver como los huevos hacían salpicar la harina y como se iba incorporando la mantequilla (nunca margarina) a la mezcla, un poquito de leche para que quedara suave y chocolate, casi siempre eran de chocolate, aunque yo los prefería de vanilla. Al terminar, veía recompensada mi ayuda al permitirme chupar una de las aspas de la batidora a modo de paleta (nada más una, porque la masa cruda te hace lombrices en la panza)
La masa cruda de pastel es deliciosa. Pero la parte que más disfrutaba de todo el proceso era el momento de poner la esencia de vainilla en la mezcla. Siempre pedía hacerlo porque me encantaba acercar la botellita a mi nariz y respirar esta perfumada esencia traicionera; muchas veces consiguió engañarme: el sabor es tan amargo, como su aroma dulce. Siempre me intrigó como algo tan dulce podía a la vez tener un sabor tan amargo y feo.
En México, frente al Museo de antropología e historia hay presentaciones de los voladores de Papantla, siempre llevan para vender varitas y figuritas hechas de vainilla, no son solo un bonito adorno, la vainilla de Papantla tiene fama de ser la mejor de México.
Cuando estaba chica me gustaba mucho el Tonicol, un refresco de vainilla que me desencantó apenas hace poco, muchos años después de haberlo dejado de tomar, lo encontré por casualidad y como me gustaba tanto y me trajo tantos recuerdos al verlo que no perdí la oportunidad de volverlo a probar, lo destapé con mucha emoción, pero al beber unos cuantos sorbos, no se qué pasó, ni siquiera me gustó. No cabe duda que hay cosas de la niñez que es mejor dejarlas ahí, en el feliz recuerdo de lo que alguna vez fue.
Pero por otro lado, desde niña me ha gustado el helado de vanilla, es mi sabor favorito. Me gusta muchísimo sentir la delicada fragancia que un helado de vainilla permite saborear, justo así, saborear con la lengua el aroma que exhala y sentir como se va deshaciendo poco a poquito en mi lengua, granuloso, dulce, delicado, fresco sabor. Siempre comiéndolo de a poquito, disfrutando con lentitud pero al mismo tiempo avidez, paladeando cada detalle y disfrutando cada vez de cucharadas más pequeñas para hacerlo durar lo más posible, tan efímero y delicioso placer.
Pero los raspados de vainilla eso sí que no me gustan, siempre escojo el de grosella con lechera encima. Y pinto de rojo mi lengua mientras adormecida saborea el dulce de leche.

5 comentarios:

Zuthiel dijo...

No te decepciones del Tonicol. Este cuando eramos mas jóvenes sólo se encontraba en los estados de Nayarit, o Sinaloa. Recuerdo bien su sabor, era como tener una cucharada de vainilla burbujeante con azúcar...
Después la comercialización absorvió a la empresa que los fabrica y la fórmula fue cambiada para la distribucción nacional.
Tengo la teoría de que si aún vuelves a Rosario encuentras el Tonicol original.

Ñets dijo...

Te leí justamente a la hora de la comida y me abriste mucho más el apetito. Recordé la manera en que mi mamá hacía los pasteles, y también la carne de hamburgesa, que aunque era un procedimiento medio asqueroso siempre nos mataba el gallo con lo delicioso que sabían a la parrilla. Saludos.

Monike dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Monike dijo...

Síi!! la carne de hamburguesa lleva en su preparación un algo medio asqueroso, por eso de utilizar las manos para revolverla, pero el resultado final es delicioso... ¿Será por eso mismo?
Gracias por tus comentarios.

Respecto al Tonicol, no sé, creo que tiene ya más que ver con el recuerdo y todo lo que había alrededor que con el sabor en sí. Habría que ir a Rosario a comprobar. :D

civasco1 dijo...

Es cierto lo que dices la vanilla verdadera ya paso como una sustancia natural muy cara, se estan usando la vanilla sintetica, por eso los pasteles y helados han perdido esa calidad de sabor, se asemejan pero no la fuerza real de la verdadera vanilla, recuerdo que los gringos de la cocacola hicieron una coca con vanilla y la coca de sabor cereza, la prove y me encanto, cuando la dejaron de usar me entristecio , quise usar el mentado tonicol con coca ni madres se parecia a la original, cuando era chavo si tome la tonicol verdadera y era superior puesto era la verdadera sustancia de vanilla, la nueva valio con perdon tuyo guevos! pura vanilla sintetica, pero con su envases de plastico en ves de ayudar a la naturaleza la contaminan mas.