Una vez olvidé el coche en el estacionamiento de la universidad, cuando me acordé ya iba a la mitad del camino a casa. Otra vez lo perdí en el mismo estacionamiento, por más que recorría pasillos, que parecían siempre los mismos, no lograba dar con mi coche. En realidad no era mi coche, estaba a mi nombre, pero era para uso común. A cada rato me peleaba con mi mamá y le hacía berrinches exigiéndole el derecho de usar MI auto, pues estaba a MI nombre y ella se enojaba mucho recordándome que el coche no era mío y haciéndome ver todo lo egoísta que era de paso. Terminábamos ella furiosa, yo resentida, con todo esa saña infinita que cualquier mozalbeta irresponsable y sonsa puede tener. Todo ese odio y resentimiento duraba un par de horas más o menos.
El caso es que efectivamente no era mi coche, no importaba que estuviera a mi nombre, no era mío porque no me costó a mi ningún esfuerzo, yo no invertí en él y ni siquiera me molestaba en ponerle gasolina (Chale, ¡con qué descaro me atrevía a reclamarlo como mío!) vaya, tan en el fondo sabía que no era mío que nunca me dieron ganas de ponerle calcomanías chistosonas o colguijes para "personalizarlo".
Ahora, tantos años después, puedo decir, por fin, que tengo mi propio automóvil.
De todas las cosas mundanas y frívolas es la que más te da una sensación de libertad, ¿Por qué no lo habías hecho antes?, me preguntaron. No sé, solo atiné a responder, de verdad no sé. Porque lo que dijera iba a ser un mero pretexto para negar cualquier verdadera razón. Pero finalmente me atreví, comencé a buscarlo, me endeudé (mucho) en el ínter y me lo compré.
Y me compré justo el que quería, viejito, medio destartalado, con varios detalles, pero es justo el que quería y es descapotable y es automático, (porque por supuesto, ya que había tomado clases de manejo en standard, debía decidirme por uno automático) El color no era mi favorito al principio, pero ahora, pienso que no podría ser mejor.
Así que ahí me ven, circulando por la ciudad cual barbie en su autito convertible.
Bromeo con que decidí volcar todas mis frustraciones en posesiones materiales y que descubrí la verdadera felicidad gracias a ello. No es verdad; pero lo que sí es un hecho es que para mi representa mucho. Más allá de que sea un medio de transporte y la practicidad que esto tiene; más allá incluso de la independencia que brinda. Representa mucho, por muchas cosas.
Aunque claro, no podía ser de otra forma, si ya se sabe que Murphy y su estúpida ley siempre van pisándome los talones, el primer día que tomé posesión del coche cayó una tormenta de proporciones apocalípticas, impidiéndome a partir de ese día y hasta ahora el poder quitarle el capote. Pero eso no fue lo grave, no, sino que también ese mismo día el autito fue víctima de unos imberbes ladronzuelos que bajaron el cierre del toldo y se llevaron la mochila de un amigo. Maldita sea mi estampa, adiós feliz emoción, hola candados de seguridad.
Mi mamá me oblig… me pidió que lo llevara a bendecir, y yo que soy muy supersti… respetuosa de los sacramentos eclesiásticos fui obediente a la iglesia. El padre no quiso bendecirlo. Ya hasta nombre tenía.
Quizá fue eso precisamente lo que lo inclinó a la negativa, creo recordar que le pedí que lo bautizara, no que lo bendijera y supongo que no le cayó muy en gracia mi confusión.
El autito-camionetita sigue teniendo nombre, aunque sea apócrifo y yo ando feliz buscando cualquier cosa divertida y kitsch para "pimpearlo" con poco presupuesto, pues faltaba más, para eso es MI coche.
3 comentarios:
Ahhhh que chido!
Que clase de coche te compraste?
Yo seguí fiel la ruta de clases de manejo en standar y auto automático!
Así las cosas deben ser.
Sí, seguí los designios de Murphy, cual debe.
Es una traker! weee!! mencioné que es descapotable? jajaja
A mi me gusta mucho tu camioneta, y no le guardo ningún resentimiento.
Para pimpearlos barato no hay como el autozone o el walmart :P
Solo hay ke ponerle algo de creatividad e ingenio mexicano.
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