domingo, julio 20, 2008

Noche de antro

El otro día fui a un antro, antro de Mike, somos 6, antro de cover de $250, antro de punchis punchis estruendoso que impide sostener una conversación aún a 30 centímetros de distancia, antro de escuincles de 18 años sintiéndose poderosos... y esa es la parte triste de esta historia, snif.
Fuimos al antro porque por contactos de la del cumpleaños no habría que hacer fila, ni pagar cover y además le regalarían la botella, bueno así, cómo sea.
Cuando llegamos un grupo de chavitos peleaban con el de la entrada porque "ya tiene 18, de veras, nomás ella no trae identificación, todos si, mira, aquí dice que tenemos 18" una de mis amigas soltó entonces un muy desacertado comentario: "no manches! son 9 años menores que nosotras"
Chale!! En ese momento empezamos a sentir las "riumas" y el dolor en la cadera y las arrugas surcaron nuestros ancianos rostros y con una sonrisa desdentada y triste entramos al antro.
Por lo visto, fuimos al antro menos popular de la ciudad pues no había mas de 50 personas y así permaneció el resto de la noche.
Nos dieron nuestra mesa, nos llevaron la botella (¿Botella? dije yo, ¿Y si pido cerveza? ¡Ay no, como crees! ¿En lugar de whisky? Por favor)(la gente no me cree que tomo cerveza porque me gusta y no por pobre)En fin, que ya instalada y con bebida en mano me di cuenta de que de todas las personas (o sea 50 mugrosos) que estábamos ahí nosotras, sin duda, éramos las de más edad, bueno, nosotras y los gueyes de otra mesa que eran los típicos amigos del dueño que pistean gratis toda la noche y solo por eso están ahí.
Todos los demás eran chavitos que bebían como si se les fuera la vida en ello y fumaban un cigarrillo tras otro, verlos me daba entre risa y ternurita, pues muchos de ellos solo soltaban el humo, sin darle el golpe, pero eso sí, con una pose de sentirse lo máximo por hacerlo. Otros ya estaban derrumbados en algún sillón de tan borrachos cuando todavía no eran más de las 12.
Otra amiga comentó que seguro ellos nos veían a nosotros, como nosotras alguna vez veíamos a los "grandes" en el antro: Jaja, se les perdió el asilo, solíamos comentar.
De repente, una chava y un chavo que estaban con otros amigos sentados frente a nosotras se pusieron a bailar, ninguna pudo obviar el espectáculo y estallamos en disimuladas carcajadas, se repegaban y contoneaban de una manera ridícula, no se por qué me vino a la mente la imagen terrible de dos perros copulando (¡Ay jesucristoaplactuira! En mis tiempos no pasaban estas cosas. O si, pero nunca me di cuenta, no sé)
Siempre he pensado que el baile es una frustración vertical de un deseo horizontal.
La música pronto me empezó a provocar dolor de cabeza y me desesperaba tratar de hacer cualquier comentario y no poder hacerlo, cada cosa que decía la tenía que repetir tantas veces que al final me dolía la garganta.
Nos paramos todas a bailar o por lo menos a intentarlo, es difícil conseguir el ritmo cuando sonidos intermitentes y dispares no marcan ninguna pauta.
No bebí más de una copa, cuando un refresco cuesta la obsena cantidad de $40 pesos, prefieres estar de abstemio el resto de la noche.
Como a la una y media decidí que era tiempo de retirarme, al día siguiente trabajaba y me he dado cuenta, a la mala, que las desveladas me pegan demasiado y ni con maquillaje se esconden.
Al final, salí deprimida por ser la más ruca del lugar, sobria por el precio de las bebidas, aturdida por el ruido de la música, cansada por estar despierta tan tarde y con un dolor de pies insoportable por los tacones que tuve que usar.

Por eso prefiero los bares (o las reuniones en casa): Bebo cerveza sin que me hagan el feo por ello, visto como se me da la gana, puedo tener una charla agradable (o aburrida, pero por lo menos puedo hablar, que me escuche, y viceversa) y además nunca soy la más vieja del lugar.

Voy por unas chelas de puro coraje, snif.

5 comentarios:

Ñets dijo...

¡Jajaja!
Entre los 25 y 30 años llega la primera vejez porque como apenas te andas acoplando al mundo laboral ves a los "irresponsables" estudiantes vivir a plenitud su libertad. Luego, después de los 30, vas a ver cómo tomas un segundo aire y te van a dar risa y lastimilla los que apenas salen al mundo real (que ahora son chavitos) mientras que tú ya vas a tener totalmente dominada esa etapa.
¡Saludos!
E

Anónimo dijo...

muy cierto casi casi describes mi forma de pensar y sentir respecto a los antros, y te lo dice un compañero de edad , no me siento veijo para ir a un antro , simplemente me da weba por muy viejas buenas sabrosas borrachas y encamables que haya me dan weba

saludos

jinete enmascarado

pd hasta weba me da logearme a blogger

Anónimo dijo...

Jajaja, ke onda con tu fans?

Yo soy viejito desde los 15, nunca me han gustado los antros... y prefiero no hacer nada a salir de antro...

Es más divertido ver animales copulando en el discovery :P

Y si, mejor unas cheves en casa y palticar? en tu casa? zas!

Zuthiel dijo...

Y mis chelas!!!
y mi trackeo por la ciudad??
Lo estoy esperando!!!!!
Hehehehe
Ps. Ya estoy aqui.

Anónimo dijo...

"Siempre he pensado que el baile es una frustración vertical de un deseo horizontal."
que gran frase!