lunes, agosto 04, 2008

Crónicas poblanas I

La razón principal del viaje era el aniversario de boda de los abuelos, así que el viernes me bajé corriendo del autobús y llegué a casa de mi mamá justo a tiempo para acompañarla al salón de belleza y ver si me tocaba alguna manita de mano a mí. Mi hermana había llegado de madrugada de Canadá y sus maletas estaban todas regadas por la sala y mi otra hermana ya se estaba avocando a la sesión de peinados con una tía.
Regresamos con el tiempo suficiente para cambiarnos, medio pintarnos, medio pintarnos y salir corriendo a la sesión de fotos en casa de los abuelos.
El caos siempre es un imperante cuando se reúne la familia completa, por primera vez, desde hace muchos años, estábamos todos, mi tía y primos de Mexicali, la delegación canadiense y la gran comitiva holandesa.
Fue difícil organizarnos para tomar las fotografías, todos iban y venían de un lado para otro, todos elegantes y contentos, todos medio histéricos también, pero con el mejor de los ánimos. Mención aparte merece la abuela, que era un derroche de elegancia y belleza.
La misa, bueno, supongo que fue emotiva porque mucha gente lloraba emocionada, yo solo observaba a mi alrededor y comentaba con mi prima y hermana. Mi mamá se la pasaba haciéndonos señas discretas pero inconfundibles para que nos calláramos y dejáramos de reírnos y hacer bromas, claro, solo a las tías se les ocurre sentarnos a todos los primos juntos. Se nos pasó el tiempo para entregar las ofrendas chin, ¿ya mamá? preguntábamos con señas a distancia ¡Ya no! ¡Ya siéntense y callénse! contestaba mi mamá con solo una mirada.
Después de la misa y otra rápida sesión de fotos nos fuimos al "huateque", si mis abuelos se enteraran de que le dije asi al convite familiar, me desheredarían. Mi abuelo que la mayoría del tiempo permanece estoico, serio, se veía contento y satisfecho. Mi abuela sonreía y platicaba divertida en todas las mesas.
Podría decir que fue una comida deliciosa, que el trío veracruzano por parte de mi abuelo para deleite de mi abuela fue sensacional, que los discos para regalo que tenían como portada fotografías distintas de los abuelos fue muy original, que las porras lanzadas desde hace tantos años no podían faltar, o que el detalle de la escultura en hielo fue excelente, pero más allá de todo eso, el ver a tanta gente reunida con un mismo propósito, todos contentos, brindando, platicando, saber que todos los hijos pusieron su granito de arena para que el evento resultara tan memorable y perfecto, me llena de orgullo.
Como familia peleamos todo el tiempo, solemos criticarnos unos a otros por todo y nos ponemos histéricos y nos gritamos, pero al final, en momentos así, me doy cuenta de que a pesar de todos formamos un excelente equipo como familia y siempre estaremos ahí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ke chido! Me da gusto (envidia) ke puedan reunir a toda su familia, aunke sea un día y poder convivir agusto.

Con nosotros como ke ya eso se volvió imposible.

Cuando regresas??? Ya regresaaa!!

chofis dijo...

no manches ke chido!!! yo no rekuerdo la ultima vez ke mi familia se junto asi.. :S son demasiado problematikos, siempre tienen bronkas entre si, ke weno ke te la pasaste bien ^^