Ya no tengo tiempo de nada. Ahora sí trabajo harto. Claro, cuando hay una amenza de por medio de una súbita invitación a salir de la empresa por la puerta de atrás, cualquiera se pone a trabajar, si no es para menos.
El caso es que aquí ando, sin mucho ánimo navideño, ni cumpleañero. ¿Saben? Tengo, o tenía todavía hasta hace unos años, una muy grande aversión hacia mi cumpleaños. Habiendo nacido entre el 24 y el 31 de Diciembre era poca la atención que recibía, si había alguna celebración era en la casa de los abuelos fuera de mi ciudad donde no tenía ni un amiguito y la comida por supuesto, se reducía a pavo y bacalao recalentados. Y alguna sobra de pastel.
Cuando no íbamos con los abuelos y podía celebrar mi cumpleaños en mi casa, no lo pasaba mejor pues siendo tan poco popular no asistía prácticamente nadie a mis celebraciones, snif.
Cuando tenía 4 años mi mamá me organizó una fiesta en una salón infantil, había dos piñatas, banderillas, churros, gelatinitas individuales, gorros, serpentinas, espantasuegras, un pastel enorme y frutsis, todo ello como para 40 niños. Pues bien, en las fotografías sólo aparecen 4 niños. Los únicos que sus mamás llevaron esa tarde ¡Sólo 4 niños fueron a la mayor fiesta de cumpleaños que alguna vez mi mamá organizó!
La maldición se repitió año con año y cuando no moría una tía abuela, nacía algún primo o simplemente se olvidaban de mí. Los amigos solían salir de vacaciones con su familia y era poca la gente que se quedaba para esas fechas. Y de esa poca gente había que restar a los que no eran amigos y de los que sí eran amigos había que restar a los que se iban de vacaciones con su familia y... bueno, se entiende el punto.
Cuando cumplí 14 mi mejor amiga y mi mamá me organizaron una fiesta sorpresa: solo estuvieron mi mejor amiga y mi mamá. ¡Ah! Y un compañero de la secundaria que pasaba por ahí.
En fin, hace tiempo todavía sentía como muy feíto acordarme de estas cosas. Ya no. De unos años para acá, desde días antes estoy a la expectativa, buscando lugares dónde podamos celebrar y pensando qué me voy a regalar. Bromeo con los años que cumplo pero no estoy tan traumada como para mentir y no decir que efectivamente este año cumplo 22. Tururu.
Me da gusto tener amigos (pocos, pero buenos) que ya me empiezan a preguntar dónde Peeeeero este (fucking) año en que ya se me vino el tiempo encima, además del trabajo y las amenazas ni siquiera he tenido tiempo de buscar un lugar. Y me pongo de malas y ya no quiero hacer nada y mejor que alguien me organice una fiesta sorpresa. Ándenles.
4 comentarios:
El otro dia me acorde de ti porque probe una cerveza que sabia a chocolate.
Wow!, apenas 22, felicidades!!!
Esperemos que no nos llegue el recorte laboral.
Saludos!
Muchas gracias mi estimadísimo E!
Pero he de hacer una terrible confesión: ironizaba sobre la edad que alcanzo en próximos días; en realidad son 27, snif.
Ahí te tomas unas a mi salud! ;)
Muchos saludos!
Chit... entiendo eso de las fiestas solitarias, pero seguro este año habrá gente, digo, ya se está haciendo costumbre y calculo que los números irán en aumento
Abrazote, Beso y Apapacho ;)
Si se me permite opinar, cambia la fecha de cumpleaños. Yo sentía lo mismo y una vez se me ocurrio cumpli un 22 de noviembre, mis padres estrategicamente habían salido de la ciudad y hasta la fecha la gente me felicita un 22 de noviembre... hehehe.
Por otro lado, me levantare de mi lecho de muerte para felicitarte si de mera casualidad alguien hiciera algo ese dia para ti :D
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