domingo, abril 26, 2009

¿Un huarachito?

Saliendo del bar la pregunta obligada es ¿A dónde vamos a cenar? Y es que después de estar brincoteando y bebiendo por horas lo único que se antoja a las 3 (o 4 o 5) de la mañana no es dormir, sino comer algo harto grasoso y llenador.
Y como este sábado estábamos en un bar rockero en decadencia sobre avenida Patria, enfilamos rumbo al oasis para trogloditas de la misma avenida en su esquina con Mariano Otero.
Justo ahí hay 5 locales para escoger la variedad taquera que se te antoje: tacos árabes, tacos de asada y pastor, los yucatacos donde hay taquitos de cochinita pibil además de salbutes y empanadas, también están los dogos meños y por supuesto los infaltables huaraches los chinos.
A este último es al que llegamos casi siempre porque los huaraches no tienen desperdicio: Están compuestos de una tortilla ovalada de masa bien esponjadita calentada y sofreída en una plancha, luego la bañan con frijoles refritos, de esos que hacen aguaditos casi a modo de salsa, encima lleva una cama de carne asada bien condimentada y picadita que se desborda por los costados (o chorizo o adobada, pero yo prefiero la asada) y por último le ponen una capa de queso oaxaca bien derretido en la plancha, así que hasta doradito queda de las orillas. (¡Hijos, hasta se me hace agua la boca otra vez)
Una vez que llega el plato a la mesa hay que ponerle salsa de guacamole, luego salsita verde y si aguantas el picante (no como yo) hay que ponerle también salsa roja y cebollita morada revuelta con chile habanero (herencia de los yucatacos supongo) por último y como toque final, le pones su rociadita de limón y ahora sí ¡éntrale!
Viendo el huarache así preparado frente a mí, olvidándome de cualquier culpa por aquello de la engordadera, le empaco con singular alegría mientras me tomo una "piña" (nombre clave para la cerveza porque no la venden oficialmente) en un jarrito de barro que dice Guadalajara en letras medio deformes.



El domingo por supuesto me levanté a la una de la tarde muriéndome de hambre y con una cruda moral terrible.
Afortunadamente las únicas crudas morales que sufro por la bebida son en realidad por culpa de la comida. (¿Afortunadamente?)

5 comentarios:

Ñets dijo...

Babeo, babeo, babeo...

Jajajaja, estuvo buenísimo lo de "afortunadamente".

Saludos, Alita.

Unknown dijo...

Como dijiste Mr.Ñets, empseo el tiempo de los post seguidos.

Zuthiel dijo...

mmm aprendiste a meter fotos al post?

Rodrigo Pujol dijo...

::::::: Hola
Moni, aqui estare checando tu blog un abrazote.

Monike dijo...

Gracias!!! y Saludos a todos!!!

Rodrigo! que gusto!!! un abrazote para ti tambien!!