Yo no hago caso nunca al servicio meteorológico... o sí, si dicen que hará frío y una ventisca de perros yo salgo en camiseta y short y no tengo problema, si dicen que hará calor, me pongo una chamarra y una bufanda y ando feliz durante todo el día, porque ya sabemos que así se las gastan las chicas del clima, pero parece que acá sí hay que tomarlo literal, así es que me aleccionaron bien para que hoy me pusiera mi chamarrita, cogiera mi paraguas y entonces sí saliera a la calle.
Hice bien en hacer caso, porque el frío helaba hasta los huesos y yo que soy bien friolenta no me la acababa. Traía además el paraguas con el que me estuve peleando porque hacía un pinche viento, ¡Que bueno! se me volteó varias veces durante todo el camino el mariquete y andaba yo pasando verguenzas por la calle.
Salí del edificio muy envalentonada, tomé el autobús y me fui al centro, cargando con todo y la lap top, así es que bajando del camión en plena tormenta primaveral y con los vientos huracanados únicamente atiné a correr al primer café que vi a la redonda, con tan mala suerte que caí en un Starbucks, shame on me.
Y ahora en lugar de estar conociendo y paseando por la vida, estoy atrapada en cuatro paredes llenas de gueros bebedores de lattes decaf machiato venti y aberraciones por el estilo.
Por cierto, estoy ofendida: resulta que tenía que hacer una llamada y el teléfono público está justo fuera del café, así es que con la lap top enchufada y la bolsa pesadísima y el café caliente y todo eso, se me ocurrió pedirle al guero de al lado que si me cuidaba un momento mis cosas en lo que salía a hacer la llamada "shure, no problem" dijo, así es que salí ni dos minutos y volví.
Un rato después el canadian se quitó los audífonos, apagó su lap, guardola en su mochila enorme, metió sus patines (porque llegó en patines en primer lugar, son tan deportistas aquí) en la misma mochila y se paró; sin poner mucha atención pensé que se iba... ¡Pero no! Luego de 5 minutos salió del baño, se sentó en la misma mesa, sacó nuevamente su computadora, la volvió a enchufar, a encender, a hacer lo que sea que estaba haciendo ¡Todo por ir a mear!
Y entonces me asaltó una terrible incógnita (bueno muchas): ¿No debí pedirle que cuidara mis cosas en primer lugar? ¿Me pasé de confiada? ¿El índice de criminalidad y vandalismo está grueso aquí y yo ni por enterada? ¿Será que fui yo la que no inspiré su confianza y pensó que a la primera de cambio iba a salir corriendo con todo y sus patines además de su compu? ¿Qué no habíamos creado un lazo de confianza cuando amablemente cuidó de mis posesiones? Snif. Pinche guero.
En fin, la lluvia está bajando ya y será mejor que me ponga en movimiento pues me prometieron unas pintas de buena cerveza y para poder llegar tengo que descifrar las rutas de autobuses en los mapas grafitteados pegados en los vidrios de la más cercana de las paradas autorizadas, misma que no se donde está. Ash.
1 comentario:
Tus anecdotas son más divertidas e interesantes ke las anteriores ke eran divertidas y burlonas :P
Un abrazo
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