lunes, noviembre 23, 2009

De las garantías de vuelo

Es increíble que a estas alturas de la vida me sigan pasando este tipo de cosas. Francamente yo creo que si dejaran de sucederme también dejaría de ser yo. O no sé, porque a veces es muy frustrante encontrarme en situaciones que ya me pasaban cuando tenía 15 o 20 años y que suponíase que no debían ser una constante en mi vida.
La más reciente de ellas ocurrió en mi primer semana de capacitación en la nueva chamba. Más bien antes de comenzarla.
Me desperté de golpe el domingo, bostecé sonora y largamente y con los ojos todavía medio pegados por las lagañas vi un rayo de luz que se filtraba por la cortina. ¡Puta madre! Me paré corriendo y revisé la hora en la televisión de la sala: 7:00 de la madrugada en punto.
El avión que me llevaría a la ciudad de Toluca donde me recibiría la coordinadora de recursos humanos salía del aeropuerto Miguel Hidalgo a las 7:20 horas.
Valiendo madre. Maldije mil veces a mi celular que tuvo a bien ponerse en huelga justo esa noche y consideró que sería una broma divertida desconfigurarse y ponerse en la zona horaria de Zimbawe.
Le hablé al muy poco confiable amigo que tenía que pasar por mi y me contestó todavía medio dormido el querubín.
Me dí un baño de agua helada de dos minutos, corrí con la maleta y bolsa que prudentemente ya tenía preparadas y de un salto brinqué al auto en movimiento de mi amigo al que ni siquiera dejé orillarse. No es cierto, pero casi se sintió así.
Llegué al aeropuerto a conseguir el vuelo más próximo y luego de correr por el aeropuerto y preguntar en varias aerolíneas conseguí de pura suerte uno que salía a las 9:00 de la mañana pero llegaba al defectuoso.
Ps ni modo, deme ese.
Afortunadamente tengo buenos amigos repartidos en varios lados y acertadamente uno de ellos en Mexicalpán de las garnachas. Así que después de la llamada desmadrugadora ahí estaba el pobrecito en el aeropuerto de la ciudad de México ayudándome a resolver mi vida. Yo era un mar de lágrimas de vergüenza y desazón.
No tenía idea de cuál era el itinerario del día y menos un teléfono a dónde llamar a la monita de rh. Así que en cuanto dieron la indicación en el avión de que podíamos encender nuevamente nuestros teléfonos celulares, prendí como desesperada el mío y casi de inmediato entró su llamada. ¡Perdóname! Atiné a decir y después de medio explicarle entre susurros lo acontecido, quedamos de vernos más tarde en el hotel. No había problema, me dijo, pues había quedado de verse con la persona de Monterrey que sí llegó a tiempo a tomar su correspondiente avión, por cierto, hasta las 3 de la tarde para ir a comer.
¡Aaaah bueno! Así que yo, en el colmo del descaro, me fui con mi amigo a La Marquesa a desayunar unas quesadillas de maíz azul rellenas de flor de calabaza y quesillo, que estaban, bueno, deliciosas no basta. Mientras disfrutábamos del paisaje y la fresca mañana tomando un café de olla bien calentito, nos pusimos al día en los últimos aconteceres y futuros planes de nuestras respectivas vidas.
5 minutos después habíamos terminado.
(Just kidding, ninguno de los dos es taaaaan aburrido)
Llegué con tiempo suficiente al hotel y después de explicarme con la chava de rh y disculparme, me dijo que no había problema, que no pasaba nada y que entendía perfectamente, que justo a ella días antes también se le había desconfigurado su celular.
(¿Estarán planeando algún levantamiento masivo?)
La semana transcurrió de manera tranquila, aunque llena de información y actividades rezagadas que ahora recaen sobre mí. Y todo harto interesante.
Ya cuando iba a partir de vuelta a mi Guadalajara, Guadalajara, programé el celular, programé la alarma de la televisión y pedí el servicio de despertador en recepción, todos con 5 minutos de diferencia. Pero ninguno de ellos hizo falta porque yo me desperté sola a las 4 de la mañana en medio de un sueño terrible en el que corría por largos corredores interminables pidiendo que detuvieran mi avión para que no me dejara.
Llegué con más de una hora de tiempo a documentar mi equipaje y la señorita del mostrador comenzó a deshacerse en disculpas diciéndome que mi vuelo venía retrasado.
De inmediato una sonrisa se dibujó en mi rostro y pregunté ¿de verdad? ¡ustedes tienen garantía de tiempo!
Efectivamente señorita, tenemos garantía de tiempo, debido a este retraso usted tiene derecho a un vuelo gratis, al destino y fecha que usted elija, siempre y cuando se ajuste a la tarifa de este mismo vuelo o pagando la diferencia.
Mientras tanto la invitamos a que pase a desayunar canjeando este vale por desayuno que le ofrecemos a manera de disculpa.
No me pesaron las 6 horas que estuve deambulando por el pequeñísimo aeropuerto de Toluca y que comencé zampándome unos huevos estrellados con salsa mortajada y frijolitos refritos con queso cotija espolvoreado y bolillos recién sacados del horno y un café negro bien cargado, mientras pensaba que bueno, ya había pagado mi boleto de ida, pero ahora por lo menos podía escoger cualquier destino que tenga Volaris. Y durante un buen rato me dediqué a pensar a dónde me gustaría viajar en diciembre.

2 comentarios:

Jinete_Enmascarado dijo...

jajaja esas anecdotas , estuvo muy buena , a mi tambien me ha pasado lo del despertador pero no para viajar tan lejos

Anónimo dijo...

Yo tuve una experiencia similar hace años, viajaba de regreso de Acapulco a Guadalajara y previamente tenia mi boleto de una aerolinea que el mero día para partir, resulta que no se presenta nadie de la compañia y luego de unos minutos, nos informan que la linea aerea se acaba de declarr en bancarrota y que no podian hacer nada (regresar e dinero o dar solución) para con los clientes.
Pasó como una hora en lo que nos caia el 20 a mi y otros 60 usuarios hasta que llega un representante de Mexicana y nos dice que nos ayudarán, solo nos cobrarian lo que es el combustible extra por la gente extra que ingresaria en el avión.
El resultado, pagar 750 pesos mas para abordar.
Llegamos sin problemas despues de eso y pues aparte he tenido altecados en el aeropuerto con restrasos en la recepción de equipaje, que solo te den cacahuates y un tercio de vaso de lo que sea que tomes en avión y esperas casi eternas (alivianadas con mi reproductor la verdad se pasan relativamente rapido) pero hay quienes eso ya es pan de cada día...
Lo bueno es que pudiste sacar adelante tu objetivo y ya tienes trabajin y me da gusto, te hubiera hechado de menos si no hubieras conseguido el trabajo.
Felicidades!!!
Un abrazo.