lunes, marzo 22, 2010

¡No le quiero convidar a nadie de mi comida!

¡Carajo! Es increíble como un detalle mínimo, casual, cotidiano, insignificante y tonto puede echarte a perder la mañana entera.
Bueno, a lo mejor sí sería totalmente insignificante de no tratarse de MI comida.
Cuando llego a la oficina lo primero que hago es prender la computadora, abrir mi correo, poner música (accuradio.com, excelente recomendación para los que no pueden bajar programas de música y quieren escuchar buen jazz o rock o colecciones de putumayo o viejitas o un largo etc) y bajar por mi café.
Ya con todo mi kit bien puesto, desayuno en mi escritorio cual burócrata un yogurcito con fruta o galletas integrales sabor a cartón o algo así igual de sano y asqueroso.
Pero algunas veces, como hoy, me doy el gustito de empacarme galletas de chispas de chocolate con extra chocolate y base de chocolate. ¡Qué delicia!
Y entonces como en un ritual bien representado voy racionando las galletas con el café para que los dos se terminen al mismo tiempo y combinar lo amargo y fuerte del café negro bien cargado con el dulce del chocolate y la galleta.
Así estaba hace rato, mordisqueando mis galletas sonriente (y hasta bailando de placer en mi silla con musiquita y galleta en mano) cuando llegaron a interrumpirme unos compañeros con temas de trabajo. ¡Qué desfachatez la suya!
Como entraron así nomás sin decir agua va, ni tiempo tuve de esconder mi tesoro. Chin, por el rabillo del ojo veía mi última e indefensa galletita con chispas de chocolate, esa que guardaba para dentro de un rato, para el último trago de café, aunque ya me la saboreaba, la dejé descansando sobre la servilleta y ahora corría el enorme riesgo de ser ingerida por uno de los más gandallas de la oficina. La galleta y yo aguardábamos expectantes mientras yo escuchaba atentamente lo que estos tenían que decir. Pronto se irían y me dejarían en paz, a mí y a mi preciada galleta.
Se levantan, caminan a la puerta, ¡Sí! Contrario a toda suposición parece que esta vez el pedinche no me quitará algo de mi comida.
Comienzo a volverme hacia el monitor cuando escucho la voz: Lic ¿me regala una galleta? ¡Chale! Le contesté que no, con toda la sinceridad y seriedad que pude.
¡Ay lic, no sea coda! Fue lo único que contestó mientras estiraba la mano, tomaba la galleta y se iba entre risas pensando que yo bromeaba. Me quedé pasmada viendo cómo se desvanecía mi felicidad en forma de chispas de chocolate rodeadas de galleta dentro de una boca de dientes torcidos.
Y sí, eso bastó para que se me retorciera la panza y esté molesta durante el resto de la mañana. Por lo menos.
Ya sé, seguro piensas que estoy exagerando y que soy bien pinche coda. Pero en serio, es horrible estarte saboreando algo y hacer tonterías (que solo prueban un triste desorden de tipo obsesivo compulsivo) como racionar la comida para que se termine al mismo tiempo que la bebida y que se te esté haciendo agua la boca y que llegue un gandalla irrespetuoso que te eche tu plan a perder.
Además, por otro lado uno tiene que ser políticamente correcto y por ejemplo, cuando abres tu bolsita de papas para mitigar el hambre tienes primero que ofrecer a los demás. Ash y casi siempre todos quieren dejándote nomás 3 papitas.
Y cuando alguien llega y te pide una galleta, tú tendrías que responder amable y sonriente claro, las que quieras. ¿Por qué no puedes decir no, no te doy, me gustan mucho estas galletas y me las estoy saboreando bien rico, sorry, sin quedar como una marra mamona?
¿Y por qué cuando sí lo haces creen que bromeas e igual se comen TÚ comida?
Ahora, el dilema es ¿será mejor hacerme fama de coda mamila que no dispara ni en defensa propia a cambio de poder comer toda mi comidita rica, incluyendo chocolates, papitas, dulces y galletas? ¿o será mejor ofrecer de mi comida a los demás y ser la buenaonda compartida para no quedar mal pero sí quedar al borde de la inanición?

2 comentarios:

zuthiel dijo...

Ahm yo la neta ... si digo, y aplico lo siguiente: "si te hubiera querido invitar te hubiera ofrecido" Gracias por su visita, vuelva pronto :D

Ni modo quede como quede yo soy feliz comiendo ;)

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo!!! NADIE tiene el derecho de robarte la escencia de disfrutar (en la justa medida) un delicioso y humeante cafecito acompañado de su respectiva galletita!!! ;)... ni cualquier otra cosa que se coma!!!
Oyes?? hace mucho que no escribes, ya extraño leerte! ;)