Por circunstancias que ya no vale la pena detallar, el fin de semana pasado estuve Mexicali, viajé con una amiga que tenía un evento allá y como yo soy bien alborotada y no tengo quehacer (o eso pareciera) pues ahí fui.
En Mexicali no hay nada más que desierto, harto calor y un montón de chinos y cachanillas locos que insisten en vivir ahí.
Viendo un folleto de los atractivos turísticos de Mexicali, me di cuenta que todos ellos están, cuando muy cerca, a 2 horas de camino, ergo, no hay absolutamente nada que ver "en" Mexicali.
Y parece ser que lo único gratificante que se puede hacer dadas las condiciones climáticas, es avocarse con empeño a esa actividad etílica malsana que yo tanto desprecio: beber como cosaco.
Me tuve que sacrificar, porque como dicen las abuelitas "al lugar que fueres haz lo que vieres", así que bebí con singular alegría, disfrutando del feliz reencuentro con mis primos cachanillas.
El viernes fuimos de fiesta con mi primo, joven promesa del mundo artístico, con área específica por definir (?), un grupo de punk ska, conocidos suyos tocaba en un bar metalero, así que allá fuimos mi primo, mi prima, su primo y yo después de un breve paso por una no muy prometedora fiesta rave.
El bar me gustó mucho, medio underground y con gente alivianada que brincoteaba por todos lados, así que volviendo al refrán de abuelita, bebí y brincoteé por ahí sin ritmo alguno y me divertí mucho.
El sábado tocó el turno a mi prima y nos llevó a un pub irlandés, más fresón, donde bebí pintas y pintas de cerveza (porque yo siempre sigo los consejos de los refranes de abuelitas) y brinqué y bailé mas.
Creo que la gente vive en medio del desierto para tener justificación de beber todo el día.
Al día siguiente me levanté a duras penas, con la cabeza como bomba a punto de estallar y con aliento a cloaca de ciudad, pero con tiempo suficiente para tomar el avión de regreso. El cual perdí.
Por azares del destino en los cuales tampoco pretendo ahondar, la aerolínea área más puntual de México se fue sin mi. Así que tuve que comprar un nuevo boleto y coincidentemente me tocó viajar con la amiga con la que había viajado de ida.
Después del recuento de estupideces dichas y hechas en el avión, creo que iba viajando todavía bajo los influjos del alcohol. Siempre hay una excusa para los comportamientos bochornosos. Merece post aparte.
Sin embargo, me di el lujo de capturar maravillosas imágenes como ésta, que es lo que más disfruto de viajar en avión.
4 comentarios:
Yo solo se una cosa, no es bueno vivir en el desierto.
bueno se dos cosas, no es bueno perder el avion tampoco.
jajajaja... si, como dice tu abuelita... eso deja mal parado a tu marido, por que en tu casa siempre estas bebiendo :P
Callate! eso no es cierto!! Ash!
vivir en el desirto no esta tan mal como dicen, si es muy extremo el clima pero como todo tiene lo suyo. y eso de tomar casi a diario es fantastico
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