No puede haber culpa si no hay antes una deliciosa sensación de placer. El problema está cuando esa efímera sensación de placer se consigue a costas de otro.
Y no fue después de que le pintamos bigotes y le rayamos las piernas con singulares dibujitos que me empezó a carcomer la culpa, fue hasta el día siguiente que recibí un mensaje de texto que decía "que feas personas son".
Todavía medio dormida me pregunté si no se habría equivocado de destinatario, pues yo no soy persona fea. Pero recapitulando la noche anterior me acordé de lo sucedido, pobre, se quedó profundamente dormido, con tan mal tino, que lo hizo en el sillón de mi casa.
Es bien sabido por cualquiera que se precie de haber asistido a más de una borrachera, que el que se queda dormido primero sufre una suerte de maleficios desbocados en forma de garabatos en su piel o fotos chuscas con montones de botellas vacías de por medio, los mas osados logran fotos en paños menores, pero esto fue mas light.
El caso es que sí, me sentí feísima persona, lo soy. Recordé entonces que dormí esa noche toda angustiada imaginando lo que dirían sus papás cuando lo vieran así, se sentirían profundamente indignados por la facha de su hijo y él se delataría como el borracho/dormido de la noche y entonces la reprimenda que le vendría, cuando habíase reportado a tempranas horas diciendo que estaba en casa de sus buenos amigos.
Y entonces, cuando leí el mensaje, le llamé desesperadamente y me deshice en disculpas pero de qué valían cuando sin un ápice de prudencia y sensibilidad me afané dibujando caritas felices en su pantorrilla.
¿Dónde quedará ahora la confianza que nos prodigaba nuestro buen amigo? ¿¡Dónde?! Chale. De verdad que si fue harto mala onda. Mea culpa.
Aunque, por otro lado, dicen por ahí que el único remedio para combatir la culpa es disfrutarla... Mmmmmm.
1 comentario:
Mmm culpa. Creo que hasta la fecha disfruto enormemente haber comprado un lapiz labial rojo, haberlo llevado a una borrachera, y por ultimo haberlo utilizado para pintar a mas de un borracho hahahahahaha. Ah sim, la culpa... hum... creo que se quita con un café con chantilly.
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