Hace ya varios años se veían todavía las parvadas de pericos sobrevolando la ciudad, hoy solo se encuentran en el baratillo y otros mercados, hacinados en minúsculas jaulitas, con sus alas cortadas y miradas tristes.
En la zona de plaza del sol hay un largo camellón lleno de árboles grandes y viejos que misteriosamente han sobrevivido a innumerables reparaciones y crecimientos de la avenida, al llegar a esa parte del camellón, justo enfrente de la plaza, se escuchaba el estruendo del continuo aleteo y graznido de negros pajarracos que hacían ver las copas de los árboles renegridas y juguetonas con estas aves.
Me acuerdo de cuando era niña y pasábamos en el coche por esa zona, siempre esperaba que nos tocara el semáforo en rojo para ver por la ventana hacia arriba y así alcanzar a ver los pájaros, a veces, el ruido era tan ensordecedor que incluso escondía el permanente ruido de bocinas de autos atrapados en el tráfico y el parloteo de tanta gente que transita por el lugar, como compitiendo con las mismas aves, yo sonreía por el gratuito concierto y me perdía en su revoloteo y su graznido.
Hace ya muchos años que se han dejado de escuchar los pájaros, han dejado abandonado casi completamente el eterno camellón, poco a poco se han ido, y los árboles, con sus copas enormes pero solitarias, se mecen tranquilas, aguardando por el mismo destino, supongo que no tardarán en irse también, el tráfico es incontenible y la gente no se detendría a escuchar un concierto mágico y natural si eso impide un veloz acceso a su destino.
El continuo éxodo de estos pájaros fue tan paulatino que no me di cuenta de cuando se terminaron de escuchar por completo. No volví a acordarme de ellos hasta hace nos días en que atorada en el tráfico del camellón de plaza del sol tuve el casual y evocador encuentro con una pequeña parvada que revoloteaba haciendo perfectas formas en el aire, buscando insistentemente un lugar en los árboles, tejados y cables enredados de tantos postes que ensombrecen el paisaje.
Ahora es su graznido que alguna vez fue un enorme concierto el que se pierde en el ruido cotidiano de la ciudad, sin niños admirados que quieran contar cuantos pájaros se esconden en cada árbol.
6 comentarios:
Yo pense que hacian ese chifladero por que yo pasaba por ahi... :P
También por avenida Vallarta a la altura de Galerías estaba lleno de pájaros. Creo ke los erradicaron cuando estuvo lo de la gripe aviar porque hasta llegué a ver letreros de "amenaza de gripe aviar". Pero la otra vez ke venía de Chapala en una parte del campo había un montón de pájaros negros, yo creo ke si erán más de un millón. Se veía como de película de terror.
Odio a esos pajarracos negros! Siempre los odie y ahora más que uno de su raza invadio mi patio, e intento comerse los huevos de mis pericos japoneses, logrando al final voltear la jaúla y haciendo que los huevesillos salieran del nido y se quebraran! Le rompio el corazón mi querida Kasumi :(
Malditos Pajarracos del Demonio!
Ya encontré donde hay pajaros de esos. Por Av. Américas, llendo de Lopez hacia Plaza Patria del lado izkiero hay varios árboles llenos de pajaros arwenderos.
Hola, Ale.
Me gustó mucho este post, acá en Monterrey ya casi no tenemos cerros, mucho menos pájaros. Lástima que la "despajarada" se dé también en tu ciudad. Saludos. E.
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