domingo, junio 01, 2008

Verano del 93

Llegábamos derrapando y bajándonos corriendo, dejábamos caer las bicicletas en la calle para entrar en tropel a la tiendita a comprar miguelitos, frutsis, papitas, refrescos en bolsita o paletas de hielo, luego, después de hacer bolas a la señora de la tienda con nuestros montones de moneditas y cuentas raras, nos sentábamos en la banqueta, en la parte con sombrita, refugiándanos un rato del sol antes de seguir pedaleando por las calles de la colonia. Las paletas se derretían muy rápido porque el sol de verano pega fuerte y terminábamos con las manos pegostiosas y manchadas de color naranja o fresa.

Casi al llegar a la esquina había un árbol enorme y nos encaramábamos en las ramas más altas durante horas nada más descifrando cómo íbamos a bajarnos de ahí. También molestábamos a la gente que pasaba con el típico "sht sht... cantaba la rana"

Un día el limonero del vecino se quedó sin limones: entre todos cortamos montones y armamos una guerra de limonazos que duró toda la tarde, al día siguiente nos presumíamos los moretonos orgullosos como si de heridas de guerra se trataran.

Todas las mañanas mi prima, mi primo, mi hermana y yo desayunábamos cualquier cosa que nos embutiera a fuerzas mi mamá y agarrábamos las bicicletas y el patín del diablo para salir a dar vueltas y vueltas por la colonia, al principio nos las turnábamos porque no alcanzaban para todos, pero luego de que nos amigamos con los niños de la cuadra éramos toda una tropa de bicicletas y patines del diablo. Nos divertíamos haciendo carreritas y aplaudiendo al valiente que se atrevía a hacer caballitos. A veces le poníamos la rueda de la bicicleta a un patín del diablo o intentábamos hacer doble la bicicleta de alguien más, pero nunca resultó muy bien. Lo que no podía fallar era el bote vacío de frutsi en la llanta trasera de todas las bicis.

En las tardes, cuando nos aburríamos de haber andando en las bicicletas toda la mañana nos poníamos a jugar stop, la trais, encantados o chinchileguas. Yo siempre perdía. Pero a veces los convencía de mejor jugar juegos de mesa, por ejemplo maratón y entonces los batía a todos, incluida la ignorancia.

Ese verano fuimos al cine a ver Jurassic Park, salimos felices y emocionadísimos preguntándonos si realmente no existiría una isla así con dinosaurios de verdad, en la noche, terminamos todos echos bolas en un solo cuarto porque llovía a cántaros y pasaban camiones enormes por la avenida de atrás haciendo un sonido como de las pisadas de los dinosaurios en la película, nos asomamos a la ventana y vimos en los charcos que se habían hecho cómo se formaban las ondas de agua, de repente, cayó un rayo a unas cuadras, soltamos un alarido y corrimos a refugiarnos bajos las cobijas. Al día siguiente nos echábamos carrilla mutuamente entre carcajadas por asustarnos por boberías.

Había días en que nos dejaban jugar hasta tarde, mis papás y tías se sentaban en la cochera a tomarse una cerveza y jugar cartas con los vecinos mientras nosotros jugábamos quemados, rogándole a alguno de los grandes que fuera el árbitro, con un poco de insistencia conseguíamos hasta que más de uno se pusiera a jugar con nosotros.

Todavía quedan historias pendientes de ese verano, los juegos que organizábamos, las travesuras que hicimos, el baldío de atrás de la casa con su tejabán misterioso, ¡ah el primer amor! En fin, ya vendrán. Ese verano fue uno de los más felices de mi incipiente pubertad y ahora que escribo esto me siguen llegando más y más anécdotas que me hacen sonreír y recordar con nostalgia y con gusto aquel verano lleno de sol y bicicletas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

AH! QuE tIEMpOS AqueLLOS! cOMiCO NO?...EN LO qUE LEO tU BLOG qUE cAsI ME hACE lLORAR emPiEZA lA canCion DE LOS añoS mARAvILLOSOS...
buA bUA bUA!!!!... fUE lA gOTA quE DeRRAMO eL VaSO!!

Fafahrd dijo...

Wooow... me encantó el post, de estar visualizando esas aventuras me empezaron a invadir la cabeza los recuerdos... ¡Que tiempos aquellos, ciertamente!!!
Los años pasan y las generaciones, pero las infancias siempre tienen una magia que las hermana

Anónimo dijo...

No manches... deja recordar...

En el 93 tenía 10 años. Creo ke estaba en 6to de primaria. Tenía una bici cross ke era mi vida, todos los días le estaba hechando mecánica y le cambié todas las piezas. Creo ke todavía está arrumbada en el depa. Yo tb me la pasaba en la bici, jugando a "la trais" con mis vecinos... jugando carreras en las bicis, en la lluvia, rampeando... yo kisiera volver a ser niño... más niño.

ale tapia dijo...

PRIMAAAA!! RECORDAR ES VIVR DE NUEVO, KE RECUERDOS NO PUDE EVITAR SONREIR COMO NIÑA, RECORDANDO ESE VERANO, KE DE EHCHO FUE EL MEJOR DE MI INFANCIA!! DESPUES DE TODO FUE TAMBIEN EL VERANO DE MI PRIMER AMOR!!! NO SE TE OLVIDE AQUEL DIA QUE ARRIBA DEL ARBOL SE NOS OCURRIO VER KIEN DURABA MAS CON LOS MOSQUITOS EN EL BRAZO,EN EL MOMENTO FUE DIVERTIDO... LA NOCHE NO TANTO JAJAJAJA UN BESO!!

Guffo dijo...

Aaaah, los lotes baldíos con sus construcciones a medias o abandonadas eran lo mejor, snif.
Un saludo.

chofis dijo...

Yo tb me la vivia kon mis amigos, ke vivian a 3 kuadras de mi kasa y nos la pasabamos en la bici, haciamos trukos y karreras 1 de ellos se paraba de kabeza en el aciento de la bici, solo 1 vez lo intente... no me kedaron ganas, pero si hacia algunos trukos ^^ me enkantaba..