jueves, agosto 28, 2008

Pelirrojo malasuerte

No sé por qué me pasan estas cosas. Esas de ir tropezando por la vida, hablar en momentos inoportunos y todo el montón de etcéteras de los que está plagado este blog.
Seguro es una maldición y ahora que lo pienso creo saber cuando comenzó.
Eran aquellos tiempos en que iba a la secundaria y era un hongo antisocial (no, de veras, era mi apodo) y todo me iba mal y nadie me pelaba y solo tenía una amiga. A la hora de la salida mi amiga y yo nos íbamos a comprar duros enormes con muchísimo limón, sal de grano y harta salsa valentina que aguadaba luego luego la fritura, y nos la teníamos que empacar de volada para no embarrarnos las manos y dejar la evidencia de lo que comimos en forma de una mancha naranjosa en la blusa blanca del uniforme. Pero casi siempre llegábamos con la mancha de salsa delatora y dolor de panza a nuestras casas.
Pues bueno, mi amiga y yo estábamos ahí empacándole a las garnachas cuando pasó el tipo más pelirrojo que había visto, su pelo era así anaranjado zanahoria rojizo brillante y su cara era toda pecas. Y tan pelirrojo era que entonces me acordé y pellizqué a mi amiga y dije discretamente en bajito “pelirrojo malasuerte”, porque es bien sabido que cuando ves a un pelirrojo hay que hacer este breve rito porque pues los pelirrojos algo han de tener que tienes que hacer eso cuando ves uno. Tonterías supersticiosas de chamacos pues.
El caso es que creo que no lo dije tan bajito porque el pelirrojo volteó a vernos y se dirigió a mi y me dijo más con tono de burla que enojado para que sepas los pelirrojos somos de buena suerte.
Chin, me dio muchísima pena, mi amiga rió hasta que le dolió la panza y no dejó de burlarse de mi durante días, yo en ese momento no pude mas que hacer mutis y bajar la cabeza muerta de pena y no volví a hacer un chiste de pelirrojos nunca más, pero en cambio si me empezaron a pasar todo ese otro montón de cosas (avergonzantes) anecdóticas, como si de una venganza del pelirrojo se tratara, snif.

O a lo mejor estas cosas me pasaban desdenantes. Y yo culpando al pobre pelirrojo de mi mala suerte.

P. D. Por cierto, nunca he vuelto a probar unos duros tan deliciosos como los de a la salida de la secu.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora, para contrarestar esa maldición ke mala suerte ke te autoprofesaste...

Tienes ke buscar a ese mismo pelirojo, llevarlo al mismo lugar donde sucedio y pelliscarte a ti misma invocando la buena suerte.

Ke edad tenías cuando pasó eso??

Jajajajaja!!

espera...

JAJAJAJAJAJA!!!

Anónimo dijo...

JUAR, JUAR, JUAR!!!!!
No creas en esas cosas!!!
ES DE MALA SUERTE!!! ;)

Monike dijo...

Mouse: Ps si era en la secundaria, ps como 12 o 13... jaja

Anónimo: Seee!! Eso dice mi mamá! ;)