miércoles, octubre 29, 2008

Estoy engordando

Dicho sea con el berrido propio de la peor de las desgracias. Porque eso es lo que es.
Me negaba a creerlo pero 'ora sí ya se me acabaron los pretextos: ¿Retención de líquidos? ¿Tantos días? No lo creo; que todos mis pantalones hayan encogido misteriosamente me parece demasiado sospechoso y la hinchazón en la cara por las chelas que me tomé hace dos semanas ya debía haber pasado ¿no?
Ayer tuve una cena bien elegantiosa y tuve que usar el pantalón para ocasiones especiales que solo me pongo en navidad. Me cerró apenas y en toda la noche no pude comer más que dos aceitunas, un canapé y media copa de vino porque intentar embutirme algo más algo hubiera hecho ceder las costuras que sufrían por mantener entero el pantalón.
Creo que no queda más que aceptar y resignarme a que estoy más “repuestita” ash. Considerando que me rehúso a realizar cualquier tipo de actividad física y que además disfruto enormemente la dicha de comer, la única forma que utilizaba para mantenerme en forma era el poder mental.
La cerveza no te hace engordar le decía hace poco a alguien que se estaba echando sus Modelo Light porque estaba a dieta, todo está en la mente, insistí.
Su respuesta fue fulminante: No veo que te esté funcionando mucho la mente últimamente.
Imbécil.
Y entonces ahora, ante tal problema, no se qué hacer para perder estas lonjitas incómodas, porque digo, estoy dispuesta a todo, excepto a hacer ejercicio, dejar de beber y comer menos… ¿Será mi destino ser una gordita simpática sin lo simpática?
Todo es culpa de los cambios socio-culturales de estos tiempos modernos de hoy, ¿Por qué los estándares de belleza no pueden ser como en los años 50’s por ejemplo donde unos chamorros bien torneados y tres kilos de cadera sí eran cadera y propios de una verdadera sex symbol?
¡Ah no! Tenemos que estar bien pinches flacas. (Si, ya sé, a los hombres les gusta la carnita, pero lo que los hombres no entienden es que las mujeres nos arreglamos para las demás mujeres, así funciona la vanidad pues, nos gusta demostrar nuestra superioridad estética)
Y es más, hablando de imposiciones sociales ¿Para qué maquillarnos diariamente? ¿Nomás porque la evolución cultural a través de los siglos así lo ha dictado? Nel, no más, dejaré de pintarme toda la semana, no sólo los domingos. Además, con esta belleza natural que me cargo puedo permitírmelo ¿Brassiere? Invento oscurantista de los hombres para demostrar su opresión al sexo femenino. ¡Quemémoslos! ¿Qué? ¿Qué a alguien ya se la había ocurrido eso? Bueno, nomás no nos los pongamos. De todos modos mi brassiere siempre está deprimido por ese “vacío existencial” que lo aqueja al ponérmelo, así que bien puedo vivir sin él.

Bien, está decidido: seré una gordita simpática, sin una gota de maquillaje y sin opresiones de ningún tipo. ¡Vive la liberté!




O puedo dejar de comer un poco pues.

2 comentarios:

Ñets dijo...

Jajaja!...control mental para no engordar, ¡eso me gustó! (aunque no funcione).
Saludos, muchos.

Anónimo dijo...

Jaaa!

Te veré