sábado, abril 11, 2009

La vida no se ríe...

No morí.
De hecho, mi control mental es tan poderoso que efectivamente amanecí de lo más bien a la mañana siguiente.
Y con el mejor de los ánimos me enfundé en un minishort, me puse camiseta y chanclas, y con toalla en mano me lancé a alcanzar a la bola que se iba a pasar el día a un balneario. ¡Un balenario, jiji!
Llevábamos asador, mucha carne, botanas, refrescos y por supuesto cajas y cajas de cerveza.
Salimos de Guadalajara y después de un rato por carretera llegamos a Huaxtla (Alguien con cierto sentido de orientación escribiría algo así como "tomamos la carretera a Tesistán y en el km. 1.5 tomamos la salida a Huaxtla bla bla bla" pero bueno, ustedes me conocen, snif)

El balneario resultó ser más folklórico de lo que pensé. Y había pensado que sería muy, muy folklórico.
Llegamos como a las once de la mañana y el lugar ya estaba atestado de familias enteras que chapoteaban felices en un agua gris verdosa donde a ratos flotaban cosas extrañas de muy dudosa procedencia.
Nos acomodamos bajo un árbol enorme al final del parque después de haber tomado algunas mesas de cocacola con sus respectivas sillas.
Desde ahí, la vista era inmejorable:
Dos albercas grandes, un chapoteadero, masa informe de gente embutida en trajes de baño multicolor tapados con camisetas enormes de sus añejas visitas a Guayabitos y Manzanillo. Niños y más niños, hordas completas de niños escurriendo y correteando por entre la gente y las mesas.
Muchos árboles que daban buena sombra y permitían desparramarte con ganas sobre las sillas. Vi una banda tocando y lo interesante es que sus integrantes eran huicholes, traían dos guitarras y un tololoche y sus trajes típicos, me gustó mucho lo que alcancé a oir, pero no llegaron hasta donde estábamos nosotros. También alcancé a ver a otro par de grupos norteños y desafortunadamente uno de ellos sí llegó hasta nuestra mesa.
Más a lo lejos, junto a los vestidores, un grupo de chavos y señores jugaba futbol mientras las mamás y tías y novias y hermanas y abuelas preparaban la comida, unas picando los jitomates o la cebolla, la otra revolviendo el atún con el aderezo, una más untando los panes con mostaza, resultando toda la labor en unos sandwiches de ensalada de atún que se antojaban deliciosos.
Nosotros preparamos carne asada, igual que la otra mitad de la gente que no llevaba atún. Los olores que salían de los diferentes asadores se revolvían en uno solo: carne marinada con cerveza y sal, chorizo, quesadillas, cebollas y nopales asados. Mi solitaria empezaba a reclamar alimento, así que en cuánto tuve oportunidad cogí una quesadilla, le embadurné una cucharada rebosante de guacamole, le metí un pedazo entero de carne recién salidita del asador con mucho gordito, le exprimí un limón, le puse un par de cucharadas de salsa casera y casi me la zampé de un bocado. ¡Qué cosa más rica! ¿Y así como quieren que los más fervientes católicos como yo no pequemos estos días, chihuahua?
No me metí a la alberca porque el agua gris verdosa no se por qué nunca me ha inspirado mucha confianza, pero parece que los demás sí se divirtieron en ella. Yo me dediqué a seguir comiendo y bebiendo con singular alegría.
Para esas horas el sol ya no pegaba tan fuerte y se colaba por entre los árboles dejándonos a todos los no bañistas que preferimos desparramarnos en sillas con una cara de hueva espectacular.
Después de otro rato de hueva y nadadita de los sí bañistas, decidimos volver a la ciudad. Nos desbalagamos cada quien a nuestras respectivas casas. Yo llegué a la mía sana y salva, pensando en el plan para cada día que faltaba por disfrutar. Pero decidí salir.


Luego, tragedia. Y de vuelta a la cama en calidad de convaleciente, impidiéndome salir durante el resto de la semana. La vida no se ríe de mi. La vida se desternilla de risa hasta el cansancio. Y decidí reírme con ella, así si quiere reírse de mí, tendrá que reírse conmigo.






(Nota: No se pierda próximamente el relato de la noche triste, no aquella de Cortéz llorando bajo un ahuehuete sino la de Ale llorando bajo un árbol diferente por circunstancias colisionantes del momento)

3 comentarios:

Unknown dijo...

Pintoresca historia...

mouse dijo...

Baywatch de balneario!!

chofis dijo...

ayyy yo kiero karne asada!!! tengo mucho ke no voy a un balneario la verdad es ke no soy muy fan tampoko de las awas turbias y misteriosas :P