miércoles, septiembre 09, 2009

Sibarita

Ayer fui a una cata de vinos en el restaurante Tinto & Blanco por invitación de un buen amigo.
Aunque disfruto mucho el vino tinto, no se absolutamente nada de ellos, a mi me guta o no me gusta, por eso resultó tan interesante esta cata donde probamos cuatro tipos diferentes de Merlot todos de marcas mexicanas.
El primer vino que probamos era de Valle de Parras, Coahuila, con atención escuchaba al enólogo (y dueño del restaurante) que describía el color del vino agitando suavemente la copa, que era de un cereza intenso, hablaba del cuerpo, de las lágrimas o piernas que se formaban alrededor de la copa y escurrían lentamente por ella, después el aroma... ¡Ah! El aroma, qué interesante aprender a reconocer ciertas notas en el vino. Al principio no podía identificar claramente un olor u otro, pero conforme el especialista hablaba iba reconociendo el intenso aroma a ciruela pasa en el primer vino por ejemplo, o las notas de jazmín, jamaica o vainilla. Algunos aromas eran más intensos que otros, se podía reconocer incluso el olor a las barricas. Pasamos entonces a probar esta aromática bebida y reconocimos la astrigencia, los taninos, la acidez, lo fresco, los toques frutales.
Así fuimos probando los demás vinos, el siguiente era de Aguascalientes (no tenía idea de que se hicieran vinos en las zonas de Aguascalientes y Zacatecas, pero nos enteramos no solo de este hecho sino de un poco de historia de México, pues estos viñedos se remontan a fechas de la conquista española)nuevamente fuimos escuchando y apreciando el color, cuerpo, aroma y sabor del vino. Los dos últimos eran de Ensenada, vinos jóvenes, frescos y ligeros, cuyas casas productoras son relativamente nuevas y la fabricación resulta casi artesanal.
Después de la breve charla (aunque ya la mayoría bastante contentitos) nos fueron recomendados ciertos platillos como maridaje para cualquiera de los vinos que habíamos probado.
Rápidamente elegí uno de ellos a pesar de que no tenía mucha hambre, pues la pura descripción del plato me pareció deliciosa. Se trataba de lengua cocida bañada con una delicada salsa de cacahuate que tenía un gusto a pipián ligero, iba acompañada de un arroz rojo adobado con axiote y cubitos de aguacate fresco encima. La lengua estaba muy suave y bien condimentanda, aunque a mi parecer al aguacate le faltaba madurar un poco (una cata de vinos y ya me creo crítica culinaria y somelier)
Mi acompañante eligió otro de los maridajes que consistía en pato confitado cubierto de mole oaxaqueño y acompañado de la misma guarnición de arroz rojo con axiote. ¡Bueno! ¿Qué puedo decir? El pato prácticamente se desbarataba en la lengua y lo dulce del mole contrastaba de una manera sensacional con lo picantito del arroz. Además, evidentemente la elección de los platillos fue la mejor para el vino que estábamos bebiendo; el maridaje adecuado es el que incorpora de la mejor manera los sabores con el vino que estás bebiendo, y así fue precisamente como lo sentí.
Después de terminar alegremente nuestra botella de Bella Terra cosecha 2007 y nuestros platillos, pedimos dos postres capaces casi de hacerme llegar a un orgasmo. Uno de ellos era un pay de queso cubierto con un jarabe de chocolate, el queso con el que confeccionan este postre es de cabra, lo que le da un sabor diferente, suave y delicioso. Sin embargo, el postre que más me gustó fue una especie de brownie, en cuyo centro se encontraba un fudge de chocolate. El pan era suave, calentito, esponjadito, al hundir la cuchara tenías la sensación de hacerlo sobre un helado. Lo mejor es que sí iba acompañado de un glorioso helado casero de crema de un sabor que no era empalagosamente dulce, al contrario, acompañaba perfectamente al panecito. Simplemente no podía dejar de comer, entre bocado y bocado daba un sorbo a un café negro que cerró con broche de oro la velada.
¿A alguien se le antoja?

6 comentarios:

Unknown dijo...

¿a alguien se le antoja? la la la,

Anónimo dijo...

Hasta que se te hizo la cata de vinos.

Ya para la otra invita no?

Anónimo dijo...

No se si me gustaria catar diferentes vinos, pero, si me gustaria tener una cabra de mascota.

Talvez si empiezo a sembrar mis vinedos ahora. En una o dos generaciones mis tataranietos puedn vender vino. O en ultima instancia uvas-pasas.

Saludos de Jorge Herrera.

Anónimo dijo...

Este comentario si es atemporal.

quien se pone a escribir a las dos casi tres de la manana.

Anónimo dijo...

ya no funciona la letra ene de ahi las faltas de ortografia, al menos una parte.

Anónimo dijo...

I can't get to sleep

I think about the implications
Of diving in too deep
And possibly the complications

Especially at night
I worry over situations
I know will be alright
Perhaps it's just imagination

Day after day it reappears
Night after night my heartbeat shows the fear
Ghosts appear and fade away

Alone between the sheets
Only brings exasperation
It's time to walk the streets
Smell the desperation

At least there's pretty lights
And though there's little variation
It nullifies the night from overkill

Day after day it reappears
Night after night my heartbeat shows the fear
Ghosts appear and fade away
Come back another day

I can't get to sleep
I think about the implications
Of diving in too deep
And possibly the complications

Especially at night
I worry over situations
I know will be alright
It's just overkill

Day after day it reappears
Night after night my heartbeat shows the fear
Ghosts appear and fade away