martes, agosto 25, 2009

Pormenores de los últimos días

Estos días he descubierto lo divertido (y desconcertante) que resulta no tener horarios con los cuales cumplir, no darse cuenta, y además que no importe, si son las 10 de la mañana o las 4 de la tarde. No pensar en si es viernes o 24 de agosto. También ha sido liberador agarrar una borrachera tremenda un lunes por la noche sin el temor de una cruda monumental al día siguiente pues ¿qué mas da levantarse a las 2de la tarde sólo para buscar la torta ahogada y la michelada más próximas?
Me he pasado mañanas enteras sentada en un café tomando montones de tazas de americanos, disfrutando de un buen libro. Para luego caminar de regreso a casa con toda la tranquilidad del mundo, paseando y redescubriendo cosas en este tan familiar barrio mío que hacía tanto no observaba detenidamente.
También he ido a pasear en solitario a plazas comerciales y al centro de la ciudad. Recorriendo pasillos, callecitas y andadores con detenimiento, he encontrado cosas interesantes, tiendas extrañas y parquecitos. Después de un rato de caminar me siento en la terraza de algún bar, como premio por haber soportado los insoportables calores de la ciudad; grabando eso sí, todo en mi memoria pues como ya es bien sabido, no tengo cámara, snif.
Suelo comer a horas impensables y me desvelo viendo películas de bajo presupuesto seguidas de los peores infomerciales del mundo. Hay días en que no todo es vagancia e incluso hago algo productivo para mi salud: ¡Salgo a correr por la mañana! o sea las 3 de la tarde de una persona normal. Me pongo unos pants viejos, pinches y manchados, una camiseta aguada (soy tan poco sexy) me detengo el cabello en una colita mal hecha y hago apróximadamente una hora de ejercicio dividida como sigue:
7.5 minutos caminando alrededor del parque, 7.5 minutos trotando alrededor del parque, 15 minutos de una rutina cuasiaeróbica inventada por mi y 30 minutos más luchando por enfundarme en cualquiera de mis pantalones de mezclilla ¿Suena bien no?
Hace unos días fui a pasar un fin de semana delicioso a Jocotepec... ¡Y fue de martes a miércoles! Cuando estábamos en camino pensaba en lo poco propio que era pasar unos días de descanso en la ribera de Chapala siendo "entre semana", y durante un rato me sentí hasta incómoda. Y bueno, todavía no me acostumbro por completo a estos días relajados en los que la búsqueda de empleo sigue siendo prioridad, sin ocupar todo mi día.
Por otro lado, tampoco espero acostumbrarme del todo, porque en ese caso tendría que unirme a una comuna hippie y vender brownies de mota para subsistir.

4 comentarios:

Unknown dijo...

Mejor quédate así, suena chido. No necesitas nada ni a nadie.

Anónimo dijo...

Vaya vaya vaya, exraño esos dias, que podia salir a la hora que quisiera de la chamba, no rendirle cuentas a nadie por que me fui a turistear por la ciudad y disfrutar con amigos de peliculas y chalas hasta tempranas horas de a madrugada... y... ey, un momento, puedo hacer eso todavia, jejeje

Monike dijo...

Jajajaja! Ñañaña y te crees mucho no?

konchudo dijo...

Es padre cuando tienes el chance de tener esos dias completos y libres... porque las 24hrs del día son sin preocupaciones... pero pues nada dura para siempre.

Hay que disfrutar esos momentos de calma... ya que en algún momento regresamos al caos de la realidad.

Vivan las semanas, meses o años sábaticos! jejeje