Finalmente regresé a México. Fue una decisión apresurada y no completamente mía, no tenía opción. O sí, pero no la aproveché y esa es otra historia.
Dejé el departamento a las 5:30 de la madrugada (¡Qué grosería!) para tomar un vuelo que me llevaría de Ottawa a Toronto, una vez ahí tenía una hora hasta que saliera el vuelo de Toronto a la ciudad de México, así que pude tomar un café y un último blueberry muffin, además de dar una vuelta por el duty free donde hice compras desesperadas de último minuto como un montón de barras de Toblerone y dulces y llaveros en forma de hojas de maple.
Partimos a la hora estipulada en punto y cinco horas de vuelo después arribamos a la ciudad de México sin ningún contratiempo. Después de recorrer todo el aeropuerto llegué a la terminal de Estrella Roja donde tomé el próximo autobús hacia Puebla. En cuanto me subí al autobús sentí una ligera opresión en el pecho, fue todo tan rápido, tan poco tiempo, tantas cosas que ver, que hacer, que vivir y ahora estaba nuevamente de regreso.
El autobús salió retrasado y nos pasaron una película que ni siquiera se había estrenado en cines, después de un turbulento viaje por la carretera México - Puebla, llegamos nada más como 30 minutos después de lo previsto. Que es una hora más de la que te dicen que llegará el autobús.
Pasé un par de semanas en Puebla visitando a mi familia, hubieran sido del todo perfectas de no ser por la bienvenida que la vandalidad mexicana me tenía preparada: uno de esos días en que nadie estaba en casa, alguien decidió entrar a ella y llevarse lo que pudiera cargar en dos manos, esto fue mi lap - top, mi cámara fotográfica y algunas cadenitas de oro de mi jefa. ¡Chale! Esa es la razón por la que he estado tan desconectada de esto últimamente. Yo que no concebía la vida fuera de internet empecé a descubrir que hay todo un mundo de posibilidades allá afuera, como interacción con gente real y todo eso. No, en serio, hice el berrinche de mi vida, todas mis fotografías, mi música, mi información perdidas para siempre, snif.
Regresé a Guadalajara más ligera de equipaje pero con mucha frustración a cuestas. Una semana después nuevamente fui víctima de la ironía del destino y algún vándalo ocioso consideró divertido navajear por todos lados el toldo de mi coche.
¿A qué chingados me regresé? Preguntarán ustedes. No tengo pinche idea. Nomás a darme cuenta de por qué todo mundo (yo incluida) quiere largarse de aquí. Qué tristeza.
Desde que regresé he estado buscando trabajo, y he ido ya a algunas entrevistas. "Nosotros te llamamos" me dicen en todas. Hace mucho que aprendí lo que significa eso. Nunca he dudado de mi capacidad, experiencia y habilidad en lo que hago, pero sí desconfío de lo que piensan los reclutadores al ver a alguien con una parte del cabello teñida de morado. Algo que tampoco pasaría en Canadá, así como no navajearían tu coche nomás porque sí y no entrarían a robar a tu casa al menor descuido. O a lo mejor sí, tampoco es que sea todo perfecto allá, pero dadas las circunstancias no pude menos que sentirme decepcionada de las cosas que suceden a cada rato en mi país.
Así es que aquí sigo, de vacaciones, viviendo una segunda adolescencia que increíblemente está a punto de cansarme, pues esto de literalmente no tener nada que hacer me está matando. ¿Alguien necesita una psicóloga? Doy terapia bara bara.
4 comentarios:
Como si alguien que te conociera no supiera que tu misma has dicho que no eres buena con las terapias!!!
:P
aprovecha tu segunda adolescencia, has las cosas que no hiciste cuando debías, por que no habrá una segunda oportunidad.
Yo no me hice la pregunta de a que chingados regresaste.
No generalices, yo me iría de aquí por vivir otras cosas, no por querer las cosas malas que me han sucedido/encontrado aquí.
Es fácil huir de lo que no te gusta, es de admiración encontrar los detalles valiosos en una desventura.
Suerte en tu búsqueda.
yo quiero uno de esos llaveros con forma de hojas de maple :D
bienvenida de nuevo a casa!
Hola Monica. No habia tenido la oportunidad de leer tu blog.
Compraste Toblerone blanco o negro.
Rayitos morados. Que buena onda. Apuesto que se ven de lujo con tu tes morena. Talvez me pase de la raya con el ultimo comentario.
De cualquier forma estoy de acuerdo con roy. Que bueno que estes en Guadalajara otra vez.
Por ultimo. En cuanto esta la hora de tratamiento. Dios sabe que necesito terapias psicologicas o en ultima instancia psiquiatricos.
Saludos de: Jorge Herrera.
Henry: Gracias por el consejo ;) Definitivamente estoy aprovechando mi segunda adolescencia jaja.
Jorge: Compré toblerones de todos los sabores. Mmm... Deliciosos!
Y bueno, no tengo una tarifa definida todavía, pero algo podremos hacer jajaja.
Saludos!
Publicar un comentario