viernes, octubre 29, 2010

No es lo mismo los tres mosqueteros...

...Que veinte años después. Triste pero cierto. Y me acuerdo de ese libro convertido a refrán de abuelita porque me siento como costal de box luego de una agotadora sesión de entrenamiento. Todo por beber como cosaco y fumar como chacuaco la noche de ayer.
Lo más pior es que ni siquiera andaba de fiesta loca, de bar en bar, moviendo el esqueleto, saturándome de bebidas multicolor, disfrutando de las mieles de la vida nocturna y etc, etc.
¡No! Estaba en mi depa con mis amigas, bebiendo cerveza yo y vodka ellas, contando los chismes más recientes que tristemente son todos referentes a la vida en feliz y sagrado matrimonio antes de o ya en.
O sease, todas son unas doñas hechas y derechas con flamante diamante en el dedo o con un pequeño regordete en el brazo. ¡Chale!
Y yo me sentí la más doña de todas hasta el día de hoy, que después de haber bebido no tantas cervezas como pude haber hecho, siento la cabeza pesada, los ojos entrecerradas, la cara hinchada, el cuerpo embotado y las ideas pegostiosas y sin forma se pierden entre los nulos intentos por hacer algo productivo en la chamba.
Últimamente me pesan demasiado las desveladas y ñoñeo demasiado al preferir ir al depa a "poner orden" y "descansar viendo tele" (por lo menos todavía no llego al extremo de ver telenovelas) en lugar de ir a bailar con los amigos. ¡Chale! Pero para eso son los viernes o sábados ¿no? ¿o será que soy demasiado cuadrada con mis horarios?

No hay comentarios.: