Soy una persona excesivamente aprehensiva. No puedo evitarlo, lo intento, me convenzo de que al contrario, de que soy bien relajada, de que no me corre la vida, de que puedo disfrutar cada momento sin pensar en las consecuencias y me repito que no tengo por qué reprimirme o restringe o acongojarme por lo que pasa a mi alrededor. Y no me la creo. Nomás no funciona: a la primera de cambio regresa la colitis, gran compañera desde hace como 10 años. ¡Qué panza embarazadesca diosmío!
Pero ayer me superé a mí misma y conseguí llegar a otro nivel: desde que me desperté la mejilla derecha me comenzó a hormiguear intermitente e insistentemente ¡chale! Yo que soy todo menos paranoica e hipocondríaca de volada pensé era la inmitente parálisis facial o la embolia que se avecinaba. ¡Ay no, mi belleza sin igual desfigurada en un rictus de dolor!
La neta, la neta, me asusté un montón porque obviamente no me había quedado dormida sobre el escritorio para despertar con el teclado marcado y la cara dormida (bueno, el obviamente está demás, pero no pasó así, de veras) así que el constante hormigueo en el músculo facial no tenía una explicación lógica más allá del evidente estrés al que me autosometo. Yo me lo provoco, lo sé, estoy consciente de esto, si tomara las cosas de la vida con otra actitud (¡gooeiii si yo soy súper alivianada y positiva!) no me pasarían estas cosas, snif.
Necesito hacer catarsis y no tengo idea de cómo. He oido de algo que la gente llama ejercicio y dicen que tiene muchos beneficios, pero yo solo conozco personas lesionadas por practicarlo, así que no estoy muy segura.
¿Pintar, escribir, dibujar, bailar, gritar? ¡No sé! Necesito una recomendación concreta, sencilla y barata sobre cómo sacar mi estrés y relajarme más y dejar las broncas en donde pertenecen y ser feliz para siempre jamás. ¿Alguien conoce el secreto?
1 comentario:
Para la neuralgia, doloneurobión. De preferencia inyectado.
Para el estrés, pues sí, ejercicio. Y escribir.
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