lunes, noviembre 17, 2008

Cemas Poblanas

No tengo ningún aprecio especial por los poblanos, creo que por algo les dicen pipopes, sé lo que come el poblano (tres cosas como el poblano: puerco, cochino y marrano) y bajo toda circunstancia intento tocarlos (puerco, perico y poblano no lo toques con la mano, tócalo con un palito porque es animal maldito)
Pero con la gastronomía poblana, ahí si no me meto: mole, mixiotes, molotes, banderas, chalupas, enchiladas, cemas, ¡Ah, las cemas!
Las cemas están hechas en un pan del mismo nombre, es un pan redondo, con la consistencia de un bolillo o baguette, de mas o menos 12 centímetros de diámetro y su forma es un tanto irregular: es mas grande la base que la parte de arriba.
Así que estamos en un changarro rodeado de otros cientos igualitos que venden exactamente lo mismo y que cada uno se promociona como el mejor. En cualquiera de ellos puedes ver cómo preparan tu cemita paso a paso, escogiendo cada ingrediente meticulosamente.
Ps bueno, ya tenemos el pan doradito y coronado con ajonjolí, luego se parte por el medio, se le pone crema a la base y encima se pone una milanesa empanizada cuyo requisito principal parece ser que tiene que asomar por mucho el borde de la cema.
Luego lleva encima una rebanada de jamón pasada por la plancha donde previamente prepararon las milanesas.
Después se le pone quesillo, que es un tipo de queso que viene en bola y se separa en tiras delgadas tal como si queso oaxaca fuera. Yo creo que es exactamente lo mismo.
Luego de que la "cemera" ya le puso la montañita de quesillo, le pone mas o menos medio aguacate para asegurarse de que cada mordida tenga su debida porción de aguacate.
Un ingrediente muy importante y que es característico de cualquier cema es el pápalo, una hierbita verde y molesta cuya función principal es hacerte repetir la cema duranto todo el pinchi día, para que en el pecado lleves la penitencia y no se te olvide todo lo que te comiste. Además le da un saborcito muy característico y ayuda a la digestión.
Por último, ya para que amarre, hay que ponerle chiles chipotles preparados con especias y vinagre y piloncillo, híjole, son deliciosos: tienen un saborcillo agridulce casi adictivo.
Listo, ahora la parte difícil es alcanzar a morder la cema, porque con todo lo que le pusimos, ya tenemos una base y una tapa muy separadas entre sí. Si no se te queda trabada la quijada (como a mí) puedes seguir comiendo con singular alegría y pasarte la cema bocado tras bocado con una bien helada cervecita (como yo)
¿A poco no se antoja? ¡Provechito!

4 comentarios:

Guffo dijo...

Saludos Ale!!!

Anónimo dijo...

Chale... yo acabo de comer y más bien se me revolvió el estómago con tu descripción.... pero me imagino ke ha de ser buena... a mi me gusta una ke otra cosa poblana... :P

Ñets dijo...

Me dio hambre.
Me caen bien las mujeres que como tú disfrutan la comida.
Saludos!

Monike dijo...

Guffo: Gracias! Saludos pa' tí tambor!

Mouse: Si, es que mas bien te la tienes que imaginar (o comerla) cuando estés al borde de la inanición, para que costee.

Mr. Ñets: Híjole! Entonces yo te caería exageradamente bien! Jaja!
Saludos!!