martes, marzo 31, 2009

De cómo fue que las llamas (y no de la pasión) me envolvieron

Vamos, ¿Qué tan difícil puede ser?
Así que después de que tres personas diferentes me explicaron exactamente lo mismo, me lancé a la ferretería, compré un conector y cinta teflón. Llegué a casa e hice un recuento:
Cocineta de gas - check
Llave de paso conectada al tanque de gas - check
Conector de gas - check
Teflón - check
Llave perico - check
Muy bien, me dijeron que tenía que poner teflón sobre la salida de la cocineta, pero yo puse también en la salida de la llave del gas. Es mejor prevenir.
Luego conecté la manguerita a la salida del gas y la apreté lo más fuerte que pude con la llave perico.
Una vez realizado este paso solo falta conectar el otro extremo de la manguera a la salida de la cocineta. Ahí subió el nivel de dificultad, pero después de pelearme varias veces con el conector y mentársela otras tantas a la llave, pude finalmente apretar lo suficiente como para no poderla desenrroscar otra vez.
¡Listo!

Puse los brazos en jarra y la más satisfecha de las sonrisas...

Pero ¿Y ahora cómo reviso que la conexión haya quedado bien hecha? Pensé.

La gente normal hubiera puesto agua con jabón a todo lo largo del conector con la llave del gas abierta para localizar cualquier fuga posible. ¿Cierto?

¿Qué hice yo?

Abrí la llave del gas y acerqué un encendedor.

...

¡Fuego! ¡Las llamas refulgían extendiéndose hasta el techo! Bueno, no hasta el techo, pero sí hubo llamas. Muchas flamas grandes y pequeñas, anaranjadas y amenazantes acompañadas del ruido que hacía el gas al escaparse. 1 segundo. Más fuego. ¡¿Qué hago?! Segundo 2: Haciendo gala de un excelente y siempre presente dominio de mi misma, metí la mano al fuego, cerré la llave de paso, di tres pasos hacia atrás y me puse a llorar, mientras veía mi pared ahumada. Solté todavía un par de lagrimitas más.

¿Pero en qué cabeza cabe? Pensará usted.

Evidentemente en la mía y es que mi sagacidad y sentido común no despiertan nunca los domingos (Y entre semana despiertan después de las 12 del día. A veces)
Platicando al día siguiente lo ocurrido con un amigo, entre risas comentó:
- Él: Estás como una vieja pendeja de mi prepa que...
- Yo: ...
- Él: ...
- Yo: ......

Pues sí, por supuesto me doy cuenta: Fue algo muy muy estúpido lo que hice. No tanto, eso sí como la vez que quise conectar al enchufe un estéreo que tenía el cable pelado. Seguramente también era domingo.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Kabum!!!!!

mouse dijo...

Jajajajaja!!! 3 Pasos atrás y te pusiste a llorar???

Esa fué mi parte favorita!!

Ay no... hay ke poner a alguien ke se siga todo el día con una cámara de video.